¡Yo me opongo! Cinco razones para NO casarte con un diseñador gráfico




Hace poco aprendimos un poco sobre la vida de los diseñadores gráficos, quiénes están acostumbrados a cargar con una serie de problemas y trabajos a última hora. Esta vez, te presentamos las razones para no casarse jamás con un diseñador gráfico.

No, no es mala leche, ni mucho menos publicidad desleal, contraer matrimonio con un diseñador gráfico es una verdadera odisea, y por más gracioso que parezca, hay muchos aspectos con los que lidiar que posiblemente nunca pensaste.

Sí, es cierto que el amor lo puede todo, así que debes estar muy enamorado(a) para dedicar el resto de tu vida al lado de una persona que tiene una manera bastante especial de ver las cosas.

“Si hay alguien en este lugar que conozca una razón para impedir esta boda que hable ahora o calle para siempre”- ¡Yo me opongo!  Aquí tienes 10 razones para salir corriendo de la ceremonia de boda antes que sea demasiado tarde:

 

Por qué no es bueno casarse con un diseñador gráfico

 

1. Siempre te llevarán la contra

Si tú dices negro, el dirá blanco, si tú dices: “esto me parece bonito”, él te responderá “bueno, menos mal que eres linda”. El diseñador gráfico nunca está conforme con nada, siempre busca la perfección y cambia de gustos con gran facilidad. Y ni si te ocurra tomarte una foto, a menos que quieras pasar toda la tarde posando de mil formas para quedarte con una.

 

2. No son buenos para recibir críticas

Imagina que tu futuro esposo te pude una opinión neutral, imparcial y honesta de su próximo proyecto. Con toda la buena onda te animas a responder apuntando dos o tres observaciones. ¡Gran error! Un diseñador puede ser talentoso para muchas cosas, menos para asimilar una crítica.

 

3.  Son muy competitivos

Uno podría pensar que esto es algo bueno, pero no, otra vez te equivocas. Es muy diferente querer ser competitivo en el trabajo de manera saludable, pero los diseñadores siempre están en una constante competencia consigo mismos, con otros diseñadores, y con cualquier otra persona de este planeta.

3.  Son muy competitivos

 

 

4. No sirven ni para cambiar un foco

Háblales de Photoshop, retoques, fotomontajes, resolución de imagen, y otros conceptos técnicos. Sin embargo, cuando se trata de hacer algo en la casa es mejor buscar a un especialista, así que comienza  a elaborar una agenda con el número del gasfitero, el carpintero, el mecánico, la niñera, el electricista, el zapatero, entre otros.

 

5. Hay millones de diseñadores gráficos

En serio, podría decirse que diseñadores gráficos hay hasta por gusto. Publica un anuncio por Internet solicitando la colaboración de un diseñador y verás cómo te llueven las propuestas. Algunos son capaces de hasta pagarte.

 

Lejos de las bromas, lo cierto es que la vida de un diseñador gráfico es un lío que sólo ellos pueden entender y que tú debes estar dispuesta a aceptar. ¿Pero debe haber algo bueno no? Ósea, no todo tiene que ser malo.

Y sí, es verdad, al menos las invitaciones para tu boda te saldrán gratis.


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