Viajando a través de los “Bytes”: Commodore 64 GS




En la década de los ’80, existía un ordenador personal que se hizo muy famoso, tanto por sus capacidades y variedades multimedia que adelantadamente ofrecía para entonces, como por su versatilidad y buen desempeño.

Para los que están familiarizados con la tecnología y sus comienzos, sabrán que me estoy dirigiendo a la Commodore 64, ícono, y sinónimo del mundo de la computación.

Como ordenador, además de poder realizar tareas convencionales, como cálculos y desarrollo de textos, también se podía jugar, sí, y a muy buenos juegos. De hecho su catálogo de juegos fue inmenso y variado, pero lo que aquí nos ocupa, es la consola que esta marca sacó al mercado en el año 1990.

La marca Commodore, utilizó el hardware de su computadora portátil para realizar una consola de videojuegos. La idea que tenía, no era nada innovadora, ya que el mercado de las consolas de juegos, estaba infestado de empresas que también pensaron en lo mismo.

Pues básicamente se trataba de un ordenador convertido en consola de videojuegos, en el que se podían jugar a títulos, que en muchos casos eran conversiones de los ya existentes.

Como ya se mencionó anteriormente, su aparición tuvo lugar en el año 1990, esta, salió al mercado con el nombre de Commodore 64 Games System, lo cual sus ventas jamás salieron de Europa y quizá, esto en parte explique porque no fue tan popular a nivel mundial.

En propiedades evolutivas no ofrecía nada nuevo, solo era un intento de expandir la marca Commodore, explotando las características técnicas, como gráficos y sonidos. Lamentablemente salió casi 9 años después de su versión en ordenador y aun conservando sus mismas capacidades tecnológicas, esto significa que sus prestaciones ya estaban atrasadas casi una década para cuando decidió formar parte de las tantas consolas que ya existían, y esto sin añadir que bestias como Nintendo y SEGA ya estaban calando hondo en el mundo de los juegos virtuales.

El aspecto estético de la consola, era básico y rudimentario, agradable y serio. La carcaza estaba compuesta de color gris y pequeños matices en negro y rojo. Su diseño no era vanguardista, sino más bien conservador, delgada y plana, casi sin detalles, con un control casi tan grande como la consola misma. Este era el típico control de palanca, pero en este caso el Joystick contaba con empuñadura y gatillo, lo que lo hacía más adaptable al agarre y más preciso en sus movimientos. Lamentablemente el control estaba construido con materiales frágiles y de pobre calidad, lo que lo convertía en obsoleto al poco tiempo de su uso.

Solo características negativas se suman a la espalda de la Commodore 64 GS, pero no son opiniones personales, es lo que realmente ocurrió, ya que la empresa prometía cientos y cientos de juegos, cuando solo pudieron realizar un ínfimo catálogo de 28 títulos, los cuales eran adaptaciones de los que ya corrían en la versión de PC de la misma marca. Además de esto, no era conveniente adquirir una máquina, que solo ofrecía la posibilidad de jugar a un puñado de juegos (28 en total, los cuales 9 eran originales), frente a la posibilidad de adquirir ¡Por el mismo precio! El ordenador personal de la misma marca, con las amplias posibilidades que una computadora ofrece y frente a la contingencia de jugar a una cantidad abrumadora de juegos.

Definitivamente Commodore se desempeñaba mejor en ordenadores de sobremesa que como fabricante de consolas de videojuegos.

Foto: www.richardlagendijk.nl

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