Formato DVD-Audio vs SACD




SACD

Como ya hemos comentado, bajo estas siglas encontramos el nombre de Super Audio Compact Disc, apadrinado por Sony y Philips. Lo primero que vemos es un disco similar a un CD, pero que esconde realmente una capacidad de almacenaje similar al DVD (recordemos que el CD almacena un máximo de 700 Mbytes, frente al innovador DVD que puede llegar a almacenar 17 Gbytes con el formato DVD-18 –dos caras y dos capas-). Pero centrémonos en que tiene este nuevo disco de “Super” frente al conocido y fenomenal CD.

Sus características técnicas nos dejan boquiabiertos: dos canales –stereo- de frecuencia de muestreo 100 Khz, muy superior al CD, sistema de grabación DSD (Direct Stream Digital), que elimina la necesidad que tenía el CD en la grabación PCM de utilizar los dos filtros comentados anteriormente, ya que el DSD utiliza un bit para representar el incremento o caída de la forma de la señal de audio. Resolución de 20 bits. Margen dinámico de 120 dB. Y puede almacenar textos e imágenes, que no vídeos.

Hasta ahora todo es excepcional, pero llegamos a un dato que no deja de preocuparnos ligeramente, y es una técnica de codificación de baja pérdida por predicción de cada muestra y codificación de la señal de error en longitud, consiguiendo así una reducción de los datos (muestras) de 2:1.

Tiene un sistema antipiratería basado en una “marca de agua” almacenada en los pits (perforaciones sobre la superficie fotosensible donde se almacena la información). El problema consiste en que el reproductor de SACD debe tener hardware específico para comprobar esta marca.
Añadir que permite reproducir CD convencionales.

DVD-Audio

Es un sistema por definición espectacular por ser descendiente del DVD. Sus características son las siguientes: hasta seis canales de audio (96 Khz de frecuencia de muestreo si son 6 canales, y ¡192 Khz! si nos limitamos a 2 canales de audio), grabación LPCM y compresión sin pérdidas MLP de 2:1 (inteligente opción). Resolución de 16 a 24 bits. Margen dinámico de 144 dB. Puede variar tanto la frecuencia de muestreo (48/96/192 Khz) como el número de canales (hasta 6), el número de bits (16/20/24) y la posibilidad de remezcla PCM para entregar sólo dos canales sin saturación.

Debido a que el DVD-Video soporta los formatos de audio Dolby digital 5.1, MPEG audio y DTS, éstos son opcionales para este nuevo formato DVD-Audio.

Se espera que las futuras generaciones de lectores de DVD-Video soporten este nuevo formato de DVD-Audio. Al igual que en el SACD, la compatibilidad es importante.

Incompatibilidades entre formatos, luchas entre multinacionales (Sony, Pioneer, Toshiba, …), por hacer imperar cada uno el sistema que apadrinan… Todo esto ya nos suena a cuento conocido: vídeos Beta y 2.000 con mejores prestaciones al VHS, y vea usted quién se llevó el gato al agua. ¿Cuál sobrevivirá y cual quedará como anécdota?. Lo veremos en los próximos años.

Ambos formatos brindan un sonido limpio, brillante, definido y a la vez con cuerpo (como un buen vino), pero no olvidemos que una cosa es el cine en casa, y otra la reproducción de música. Con esto quiero comentar que los efectos sonoros y el estar rodeado de multitud de altavoces por todas partes tiene su gracia en el cine para aumentar la sensación de realismo de las secuencias filmadas y por qué no, crear un poco de espectáculo (el cine en ocasiones lo es). Pero cuando queremos escuchar música –desde rock hasta clásica-, deberíamos desprendernos de tanto artificio, y recordar que cuando escuchamos un grupo de rock o una orquesta sinfónica, estamos frente a la caja escénica, y nunca rodeados de los músicos (y además cada uno en un extremo). Por lo que en mi opinión estos nuevos formatos que ya están llamando a nuestras puertas, y en el caso de reproducción de música, deberían utilizar sólo los altavoces frontales (frontales izquierdo y derecho, y con mucho cuidado el central), utilizar el máximo ancho de banda posible y su mayor resolución. Y por favor, que las grabaciones sean en formatos que no tengan pérdidas, conozco algún melómano que tras escuchar un nocturno de Chopin comprimido en el popular formato mp3, comenzó a despotricar por la falta de calidad en la reproducción, y cuando escuchó posteriormente la grabación de origen (sin comprimir) respiró aliviado dejando escapar un “ahora suena completo”.

Ya finalizando, no hemos hecho referencia a otros formatos muy útiles de almacenar, reproducir o imitar los sonidos. Los aficionados a la informática, conocerán las extensiones .mod, .mid, .wav .mp3 y otras tantas fórmulas que pasamos de largo (síntesis fm, etc.). Tampoco hemos hecho referencia a la élite de la reproducción musical: El High-End. Son equipos musicales, donde prima la calidad en la reproducción, siendo el precio final una cuestión secundaria (más bien diríamos que escandalosa). En el High-End podemos ver sobrios amplificadores de válvulas (los mejores) con escasos controles que puedan alterar la pureza del sonido junto a soberbias cajas acústicas. Apartado este para los muy exigentes.


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