Lo nuevo en impresoras 3D: un robot open souce llamado Poppy




Las inspresoras 3D dan pasos agigantados para instalarse en el mundo y nuestras vidas. Desde proyectos sobre cocientización medio ambiental de grandes compañías como Coca-Cola hasta iniciativas de proyectos de código abierto por miles de aficionados y desarrolladores de todo el mundo llegan a nuestras computadoras para dar cada vez más empuje a esta ola.

Hoy llega a nosotros el primer robot humanoide que ha sido diseñado en Francia a base de código abierto.

 

Es el primero en su clase en todo el mundo y ha sido bautizado como Poppy por sus creadores, el equipo Flowers del Instituto Francés para la Investigación en Informática y Automática (INRIA). Cualquiera puede tener uno igual, gracias a su desarrollo a través de open source (código abierto), de la mano de su anuncio por la Comisión Europea.

El equipo Flowers de Inria crea modelos informáticos y de robótica pensados como herramientas para la comprensión de los procesos de desarrollo en los seres humanos. Es por ello que el equipo de desarrolladores tiene como objetivo hacer que sea parte de la formación profesional en las escuelas, dando a los estudiantes la oportunidad de experimentar.

Así es cómo el Dr. Pierre-Yves Oudeyer, el Director de Investigación en el Inria, y jefe del equipo de Inria y de Ensta llamdo Flowers aseguró que “se ha hecho muy poco para explorar los beneficios de la impresión en 3D y su interacción con la informática en las aulas. Con nuestra plataforma Ploppy, ahora estamos ofreciendo a las escuelas y los maestros una manera de cultivar la creatividad de los estudiantes que estudian áreas como la mecánica, la informática, la electrónica y la impresión en 3D”.

El cuerpo de Ploppy (que significa “amopola”) se imprime en 3D y su comportamiento es controlado por un software libre, que esta disponible a cualquier persona que desee hacer uso del mismo. Ésto significa que los usuarios pueden diseñar partes del cuerpo de modo rápido y fácil; y programar el comportamiento de su robot por sí mismos.

Es por ello que el Dr. Oudeyer aclaró que “tanto el hardware como el software son de código abierto. No hay un solo robot humanoide Poppy, pero sí hay tantos como usuarios de este material existan, Esto hace que sea muy atractivo, ya que ha pasado de ser una herramienta puramente tecnológica a constituírse como una plataforma social real”.

Tal es el esfuezo del equipo para hacer que Poppy sea ampliamente accesible que buscaron mantener el costo de producción tan bajo como sea posible. Los materiales generales necesarios para construir tu propio robot humanoide, incluyendo motores, electrónica y partes impresas en 3D, tendrá un costo que ronda los 7,500 euros (algo así como unos 10 mil dólares estimados).

hacer que Poppy sea ampliamente accesible
hacer que Poppy sea ampliamente accesible

Pero Poppy no se detiene ahí, ya que ahora también es compatible con la plataforma Arduino, que permite generar una interfaz con otros dispositivos electrónicos, incluyendo ropa inteligente, luces, sensores e instrumentos musicales. Todo es parte del objetivo del Dr. Oudeyer en extender el uso de esta tecnología más allá de los laboratorios de investigación, para el sector educativo en particular. Las posibilidades son infinitas. Imagina que deseas enseñar a tocar un instrumento musical.

Podrás utilizar tu propio Poppy para demostrar las posturas y movimientos correctos para un instrumento particular. De la misma manera, se puede utilizar para la salud física, enseñando posturas adecuadas y la mejor manera de realizar tal o cual ejercicios físicos en zonas remotas, donde la disponibilidad de educadores para la salud física sea escaza.

 utilizar tu propio Poppy para demostrar las posturas y movimientos
utilizar tu propio Poppy para demostrar las posturas y movimientos

Ya se ha utilizado a Poppy para un programa de residencia de artista en curso titulado “Etres et Numériques”, donde el equipo del Dr. Oudeyer trabajó con un bailarín y un artista visual para explorar las emociones y percepciones de los gestos y movimientos del cuerpo utilizando el robot. Ellos esperan extender estos experimentos a otras representaciones artísticas. Veremos qué depara el futuro de Poppy para su aplicación en educación.


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